Era como estar en una encrucijada; entre la espada y la pared, que hacer cuando el corazón podía más que la razón, saber que me hundía en mi propia mentira y no hacer nada por evitarlo.
Así que me levante de la cama, dejé todos mis pensamientos a un lado y me dedique a concentrarme en lo que tenía que hacer aquel dos de Julio.
Ya eran las doce y él aún no me había llamado, llevábamos ya tres meses con esta historia, Pablo me llamaba cuando quería y yo salía corriendo a su encuentro, era muy simple, sólo era su juguete ; pero el gran amor que sentía por él podía más que todos los consejos que mis amigas me habían dado, e incluso con todo el daño que me hacían cada una de sus palabras, para mí nada era más importante que ser una pequeña parte de su vida.
Quizá la parte más recóndita de su existencia, ya que nadie podía imaginarse que eramos algo más que dos "amigos", no es que me gustase aquello, pero me conformaba.
Por fin, sonó el teléfono, me acerqué como si perdiese el tren más importante de mi vida, su SMS era muy claro: Te veo en media hora en la cafetería de la esquina, no tardes, un beso.
Ahora que ha pasado el tiempo no sé como no veía que aquello no era más que una profunda dependencía con la que podía haber terminado hace tiempo, pero ahí, en ese preciso instante, solamente necesitaba estar con Pablo, por encima de cualquier cosa.
Así que me apresure, recogí toda mi ropa haciendo una bola en mi armario, me despedí de mi hermana pequeña, que a sus 16 años parecía más sensata que yo a mis 23, y me fui.
Tras sufrir un gran atasco llegué a nuestra cafeteria, y aún no había llegado, me senté y esperé impaciente.
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2 comentarios:
Me encanta... me dejas sin palabas... me pasaré a menudo x aki, spero que tu tb te pases... jeje
Besinos!
Por que lo dejas? sigue escribiendooooo! que mola mucho tu forma de escribir! m gusta mucho d verdad.
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